La prenda de abrigo reforzada

por Annie Mazzola

Cerca de Navidad, Mariah Carey volverá con su inconfundible «♫ It’s tiiiiime ♬», pero como apenas estamos en octubre y nuestra amiga Mariah seguirá hibernando un poco más, este «♫ It’s tiiiiime ♬» os lo grito yo a viva voz. Y no dedicado a la Navidad, sino a un objeto, un elemento, un amigo, un fiel compañero y, por qué no, a un gran amor que por fin ha vuelto: EL EDREDÓN.

 

 

Amigas de casa aficionadas al verano, os lo advierto: puede que este artículo no os guste, me atrevería a decir que casi os molestará, pero por fin podemos afirmar que el verano se ha acabado. Personalmente estaba deseando que llegara este momento y, tras recopilar la opinión de muchas amigas cercanas y de casa, he comprendido que no soy la única.

Adiós a los tops de tirantes, adiós a las camisetas de manga corta con los brazos al aire besados por el sol, y una afectuosa despedida también a los pantalones cortos y a los vestidos vaporosos. Es momento de abrigarse, y ya no basta con jugar a las capas como os recomendaba hace un mes: ¡aquí hay que aumentar de verdad el grosor de la prenda, el peso del tejido! Y si en casa el rey indiscutible es el edredón, seguido de la imprescindible mantita de sofá, en el armario es hora de centrarse en las prendas de abrigo.

 

 

 

 

Os estaréis preguntando: «Annie, ¿pero ya toca hacer el cambio de armario?». Mi respuesta es: ¡sí!. El verano no va a volver con total seguridad y las temperaturas seguirán bajando; adelantaos y que no os pille desprevenidas, porque «el tiempo ya no es lo que era».

Estoy a punto de hacer declaraciones muy contundentes, cosas que jamás pensé que diría, y mucho menos que escribiría: en estas semanas conseguiremos por fin ponernos la chaquetita corta, la cazadora fina, pero también el trench, la gabardina ligera o como queráis llamarlo; lo llevaremos puesto de verdad, y no es un acontecimiento que debamos subestimar. Cada año esta prenda se queda olvidada en el armario porque, inexplicablemente, pasamos del bañador al abrigo acolchado, y esos preciosos trenchs comprados con la mejor de las intenciones se quedan colgados esperando al próximo «entretiempo».

 

 

 

 

Este año la historia me parece bien distinta, pero como es muy probable que entre la redacción de este texto y su publicación el clima cambie al menos 15 veces, me anticipo y os cuento cómo funciona la «prenda de abrigo reforzada».

No, no se trata de un aperitivo al aire libre vestida con una prenda de abrigo de Persona, sino de una pieza que aún no es puramente invernal, que de hecho definiría como ligerita, y que se refuerza y gana calidez al llevarse sobre una sudadera o un cárdigan fino (sí, he dicho cárdigan en pleno octubre), para poder aprovecharla sin dejarla en el armario con la vana esperanza de ser rescatada.

 

 

 

Llamarla simplemente prenda de abrigo se queda corto: un chaquetón amplio de mezcla de lana, una chaqueta corta, un trench clásico, una americana, un trench largo, una chaqueta de efecto vaquero pero con un peso claramente diferente, una chaqueta cocoon, un trench entallado, una chaqueta oversize y, por qué no, una bomber reversible que permite acertar en el momento justo con un solo gesto. Con botones, sin ellos, con cremallera o con un cinturón para anudar y marcar la cintura: hay infinidad de opciones y lo que de verdad me fascina, además de la variedad de patrones y colores, es que esta prenda estructura el look y le aporta el remate final. Yo no tengo prendas de abrigo en tonos claros porque, como amante del negro, siempre me decanto por los oscuros; pero si a vosotras os gustan el rosa empolvado, el beige, el color crema y compañía, no esperéis a la llegada del abrigo camel para apostar por estas tonalidades.

 

 

 

 

 

Mientras escribo se me vienen a la cabeza muchísimas combinaciones, casi todas improvisadas en los últimos minutos antes de salir de casa, y os aseguro que las mejores propuestas son a menudo las menos pensadas: resultan espontáneas, nos definen a la perfección y hacen que nos sintamos cómodas… y ese detalle, en un look, seguirá siendo siempre lo más importante.