Si hay una escena de El diablo viste de Prada que todas nos sabemos de memoria, es el monólogo del jersey azul cerúleo: Miranda Priestly le explica a Andy que incluso ese jersey elegido con aparente indiferencia es el resultado de decisiones tomadas mucho más arriba, en las pasarelas y en las redacciones de moda.
Veinte años después, sin embargo, ese discurso necesitaría una actualización: durante la Fashion Week la moda ya no viaja en una sola dirección. A veces, la lección más útil no llega de la pasarela, sino de la acera de enfrente.
Y la lección que nos han dejado durante el último Fashion Month es que ya no existe una sola estética dominante: el minimalismo y el maximalismo conviven, el estilo bon ton se lleva con algo deliberadamente imperfecto e incluso el monocromo se ha convertido en un ejercicio de estilismo.
Veamos juntas cuatro ideas listas para llevar.