Todo lo que hemos aprendido del street style de las últimas Fashion Weeks

Del printmaxxing a los capri pants, cuatro lecciones de estilo para copiar este otoño,

por Chiara Saibene

Si hay una escena de El diablo viste de Prada que todas nos sabemos de memoria, es el monólogo del jersey azul cerúleo: Miranda Priestly le explica a Andy que incluso ese jersey elegido con aparente indiferencia es el resultado de decisiones tomadas mucho más arriba, en las pasarelas y en las redacciones de moda.

Veinte años después, sin embargo, ese discurso necesitaría una actualización: durante la Fashion Week la moda ya no viaja en una sola dirección. A veces, la lección más útil no llega de la pasarela, sino de la acera de enfrente.

 

Es allí donde editoras, compradoras, estilistas y creadoras de contenido toman las tendencias y las transforman en outfits que deben funcionar entre un desfile y una cita, en calles reales y con un tiempo que no siempre acompaña.

Y la lección que nos han dejado durante el último Fashion Month es que ya no existe una sola estética dominante: el minimalismo y el maximalismo conviven, el estilo bon ton se lleva con algo deliberadamente imperfecto e incluso el monocromo se ha convertido en un ejercicio de estilismo.

Veamos juntas cuatro ideas listas para llevar.

Printmaxxing: o cuando un solo estampado no basta

Durante años nos enseñaron que, al llevar un estampado, todo lo demás debía permanecer en silencio. El street style ha cogido esa regla y la ha metido en un bolso que ya estaba lleno de lunares, rayas, flores, cuadros y animal print. El printmaxxing es esto: no elegir un estampado protagonista, sino dejar que varias estampaciones convivan en armonía.

 

 

El encanto reside precisamente en esa combinación que parece casi equivocada, pero que al final funciona. "Casi", sin embargo, es la palabra clave. Si quieres probarlo sin sentir que te has vestido a oscuras, empieza con dos estampados que tengan al menos un color en común: una falda estampada de flores con un top a rayas, un pantalón de cuadros con una blusa de estampado animal, o diferentes estampados construidos sobre tonos marrón, negro y crema.

La falda lápiz ha dejado de ser solo para la oficina

Si la falda lápiz te hace pensar en trajes excesivamente serios, acreditaciones de empresa y reuniones que podrían haber sido un correo electrónico, es momento de darle otra oportunidad. En Milán ha sido una de las siluetas más vistas, con Prada volviéndola a situar en el centro de la pasarela al combinar faldas midi con tops reducidos a lo esencial.Y es precisamente este contraste lo que la hace interesante: una falda recatada combinada con algo muy sencillo, casi íntimo.

 

No hace falta salir a la calle en bralette a mediados de octubre para demostrar que hemos entendido la tendencia: basta con un top ceñido, un top de punto o una camiseta ajustada, con un blazer encima, un suave cardigan de cashmere o una chaqueta de piel.

 

El calzado también marca la diferencia. Con un mocasín, la falda lápiz adquiere un AIre preppy, con una bota alta se vuelve más otoñal, mientras que con una zapatilla plana y fina pierde la rigidez del código de vestimenta laboral.

Monocromo sí, pero nada aburrido

Por suerte, el street style también ha pensado en quienes por la mañana no tienen la fuerza emocional suficiente para combinar tres estampados diferentes. El monocromo se mantiene, pero deja de significar "me pongo todo de negro y a ver qué pasa": una sola familia cromática se construye a través de diferentes matices, materiales y volúmenes.


La forma más sencilla de copiarlo es elegir un color y no ser demasiado estricta. El marrón chocolate, el camel y el beige pueden convivir en el mismo outfit; el verde oliva y el salvia dialogan a la perfección;

el gris perla y el marengo son prácticamente parientes que por fin han decidido hablarse.

 

Luego entran en juego las texturas: prueba un pantalón de piel con un abrigo de lana o un denim oscuro con un top transparente. Incluso unas medias de colores o un bolso de charol pueden romper la superficie sin interrumpir la paleta cromática. Si quieres vestir completa de un solo color, hazlo: basta con que las prendas no cuenten exactamente la misma historia.

Los capri pants no son solo para el verano

Y aquí llegamos a la tendencia más divisiva: los pantalones capri. Entre Copenhague, Nueva York y Londres han dejado de parecer un descuido de principios de los años 2000.


¿Cómo se llevan cuando el verano ha terminado? Trátalos como un pantalón clásico: con blazer y jersey fino, un trench largo o una chaqueta de piel.

En los pies funcionan con mocasines y calcetines a la vista, destalonados mientras el tiempo lo permita o botas altas que suban por debajo del dobladillo, resolviendo además el problema del frío.

 

Y tal vez, tras pasar años diciendo "nunca más", descubramos que Audrey Hepburn y Carrie Bradshaw no estaban tan equivocadas.

La verdadera lección del street style

Más que cuatro tendencias, las últimas Fashion Weeks nos han dado el permiso de complicar un poco los outfits sin complicarnos la vida: mezclar estampados, llevar una falda elegante con un top sencillísimo, vestirnos en tonos del mismo color o recuperar un pantalón que creíamos imposible.No hace falta replicar los looks al pie de la letra: en la vida real raras veces tenemos un coche esperándonos a la salida del desfile y muy a menudo un metro perdido por treinta segundos.

Basta con tomar una idea a la vez y adaptarla a lo que ya poseemos, sin aceptar pasivamente cada tendencia, sino buscando reinterpretarla y mezclarla a nuestra manera.

 

¡Puede que la moda empiece en lo más alto, pero el estilo se sigue decidiendo en la calle!