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Cómo aligerar tu look

de Annie Mazzola

No te escondas, apuesta por la ligereza. En la vida, en el trabajo y en el armario. A menudo me divierto leyendo el horóscopo, no me lo tomo en serio, pero en cierto sentido me divierte entender qué dicen las estrellas (o quien las interpreta) de mí y qué me depara el futuro en temas de salud, amor y trabajo.

 

Para sorpresa de nadie, a veces, inexplicablemente, las predicciones aciertan, pero otras, no. En cualquier caso, ya seas aries, géminis o escorpio, quédate tranquila que en algún momento encontrarás una frase tipo “has entendido lo que realmente importa, has entendido quién es tu gente y eres libre de ALIGERAR tu carga, porque eso es lo que te mereces: LIGEREZA”.

 

¿Ligereza? ¿Para vivir mejor? Vaya, tan novedoso como los motivos florales en primavera (nótese la ironía). Aligerar la vida no es una maniobra tan rápida e inmediata, sino que requiere prácticamente el mismo compromiso que un trabajo a tiempo completo, pero al menos podemos tratar de aligerar nuestro armario, tanto en casa como en aquellas ocasiones en las que, precisamente para aligerar nuestra carga, decidimos escaparnos y desconectar de la rutina. 

¿Cómo se aligera un look? Sobre todo si, como víctimas de la rutina que somos, no conseguimos imaginarnos sin ese conjunto cómodo que es de todo menos ligero. ¡Vestidos, amiga mía! ¡Camisas y faldas a mansalva!

 

Trata de pensar en la practicidad de un vestido: en el armario ocupa muy poco espacio y, sin embargo, es un look completo, una base con la que jugar solo con un accesorio y, si acaso, una prenda de abrigo si la estación lo requiere. ¿Y de cara a un viaje? ¿Incluso solo con equipaje de mano? Es la elección ideal: una sola prenda, un look completo, ligero, que no ocupa un espacio exagerado en la mochila y que, sublimado con algún truco ingenioso, cambia por completo.

 

Apúntate este truquito de Annie: una camiseta básica debajo de un vestido de tirantes, finos o no. De día, un juego de superposiciones que quita hierro incluso al vestido más elegante y, de noche, te deshaces de la camiseta, le añades unos pendientes colgantes y te parecerá que llevas una prenda nueva.

Y si crees que este juego no es factible con las camisas, te equivocas. Las camisas extragrandes son ideales: con un cinturón realzan el talle, pero, si les quitas el cinturón y las desabrochas por completo, se convierten en una prenda de abrigo que puedes llevar con un pantalón y con la camiseta básica que mencionábamos hace un momento.

 

Hablemos ahora de faldas, una prenda que yo he subestimado con demasiada frecuencia. Ligeras, prácticas y versátiles. La camiseta extragrande que cae sobre la falda para crear un look más cómodo y desenfadado es un rotundo “sí”, quizá con unas buenas zapatillas deportivas para completar el conjunto; otro rotundo “sí” es la minifalda con camisa cropped o metida por dentro, que cambia todas las geometrías, pero siempre nos hace sentir a gusto. Elecciones rápidas, prácticas y ligeras que ocupan poco espacio y que, aunque no estén perfectamente planchadas, tienen su razón de ser. ¿Qué más quieres?