El clásico polo ha abandonado oficialmente las canchas de tenis y los clubes deportivos para conquistar un lugar de honor en el armario diario y urbano. Esto se debe sobre todo a su evolución estilística y a la investigación de los materiales: cuando se aleja del piqué rígido y tradicional para abrirse a tramas ligeras y a hilos finos, se transforma en el compromiso perfecto entre la desenvoltura de una camiseta y el toque cuidado de una blusa.
Si te preguntas cómo llevarlo sin caer en el habitual estilo demasiado riguroso o nostálgico, hemos estudiado 3 combinaciones completas listas para copiar, diseñadas para hacer dialogar este gran clásico con faldas fluidas de satén, estampados vivos y denim ligero.