Vale, ya sé que ha pasado un poco de tiempo desde Coachella, pero tengo que quitarme unas espinitas de los mules incomodísimos que acabo de comprar en una tienda de segunda mano.
Y es que me parece claro que, tras años en los que este festival parecía ya una cosa superada, este año todas hemos sentido un poco de envidia... tanto porque nos habríamos merecido gritar a pleno pulmón "Baby, baby, oh" delante de Justin Bieber, como porque, seamos sinceras, también nos habríamos merecido lucir esos looks de "Priscilla, reina del desierto" que solo es posible ponerse aproximadamente una vez al año.
Así que vía libre al crochet (pero no ese que te hace pensar en los tapetes de las queridas abuelas), las transparencias románticas y el total black con un gusto un poco rock o un poco trap, quién sabe. Esta tríada es el punto de partida perfecto para cualquier outfit de festival que se precie, puedes elegir un solo elemento o jugar intentando mezclar los tres y, stay with me, porque ahora entendemos juntas cómo.