Nacido en las costas del Mediterráneo como una resistente lona de trabajo y refinado más tarde en las minas americanas del siglo XIX, el "tejido de Nîmes" ha recorrido un largo camino: de humilde uniforme utilitario a emblema de rebeldía, hasta desfilar en la alta moda. Lo que originalmente era una simple tela teñida con índigo renace hoy gracias a procesos tecnológicos que preservan su estética icónica, aumentando al mismo tiempo su suavidad y ajuste sartorial.