No me canso de decirlo: este año, guerra a los regalos de última hora. Odio la sensación de no poder encontrar el detalle adecuado para esa persona especial por falta de tiempo. Pero es mentira que no tengo tiempo; si sumara los minutos que paso viendo contenido sobre los Beatles, Sinner y gatitos adorables en redes sociales, me saldría el equivalente a una buena sesión en la peluquería.
La verdad es que odio hacer lo que hacen todos los demás: buscar online y en las tiendas algo que pueda dibujar una sonrisa en el rostro de mis seres queridos. Aun así, me he esforzado y puedo decir con cierta satisfacción que lo he logrado.
Te invito a que también te hagas esa pregunta para que veas lo complicado que es elaborar una lista de regalos digna de ese nombre.