En Navidad, el mundo se divide en tres categorías: los que celebran con la cena de Nochebuena, los que se lo juegan todo en el almuerzo del día 25 y los superhéroes capaces de afrontar el doblete cena/almuerzo del 24 y 25 sin inmutarse. Mi familia pertenece al segundo grupo con una acotación. Nos sentamos a la mesa alrededor de la una, llegamos al café después de las 4 diciéndonos: «Ah, esta noche no se come», pero mientras tanto se organizan las últimas entregas para el segundo asalto del día siguiente, el famoso almuerzo de sobras, solo para estar un poco más de tiempo juntos. No tengo pruebas científicas, pero a juzgar por cuánto me aprieta el cinturón, me siento capaz de decir que el día 26 termino comiendo más que el 25, y me atrevo incluso a deciros por qué.
Cómo sobrevivir feliz al almuerzo de Navidad 2025
Las reglas de oro del almuerzo de Navidad en familia
Todavía hay algunas reglas de oro que sigo durante el almuerzo de Navidad: por turnos, prestar atención a todos, no interrumpir a quien está hablando y no molestarme si alguien lo hace conmigo. La última y para mí fundamental: nunca beber agua después de haber comido el panettone, bajo pena de la antipática sensación de sentirse hinchada como un globo aerostático. También en este caso, no me pidáis pruebas de química de los alimentos; yo sé que si me limito solo al champán después del postre, me siento de maravilla. O quizás solo estoy un poco más alegre y me hundo feliz en los sillones del salón para las charlas de la tarde.
¡Feliz Navidad, mundo!